En materia de discapacidad, nuestra visión “es muy corta”

En materia de discapacidad, nuestra visión “es muy corta”
Danelle Putnam, presidenta de los Hogares Luteranos El Buen Pastor, durante su exposición.

“Parte de nuestra ceguera espiritual es juzgar a las personas. Les ponemos valor por cómo se ven”.

Con esta frase, Danelle Putnam, presidenta de los Hogares Luteranos El Buen Pastor, institución que acoge a personas con discapacidades en República Dominicana, exponía la perspectiva espiritual de la discapacidad con un enfoque cristiano.

En la presentación titulada “La Palabra de Dios y la discapacidad”, realizada ante la comunidad de Casa Betesda y el equipo de Cristo Para Todas Las Naciones – Chile (organización que nos ha brindado su apoyo en la difusión de actividades), Putnam aseveró, valiéndose de citas bíblicas, que la perspectiva del ser humano “es muy corta”, pues “vemos a las personas por lo que pueden aportar a la sociedad”.

Putnam además cuestionó las ideas actuales sobre la autosuficiencia del ser humano, que justamente profundizan el egoísmo y contrarían el mandato de amarnos los unos a los otros. “En la familia de Dios siempre nos ayudamos. Dependemos el uno del otro”, subrayó.

“Creen que no pueden hacer nada”

Marisol Martínez, directora y terapeuta de la fundación dominicana, mostró la obra que desarrollan los Hogares Luteranos El Buen Pastor en una presentación titulada “Rehabilitación basada en la comunidad“. 

Esta institución, que funciona desde hace 8 años, atiende y acoge a 6 pacientes con distintas necesidades especiales. Casi todos son personas que fueron abandonas por su condición. Sin embargo, hoy están integradas a su comunidad

En materia de discapacidad, nuestra visión “es muy corta” - En la foto, Marisol Martínez, directora de Hogares Luteranos El Buen Pastor de República Dominicana, durante una presentación acerca de la rehabilitación basada en la comunidad para pacientes y personal de Casa Betesda, en Santiago de Chile
Marisol Martínez, directora de Hogares Luteranos el Buen Pastor.
Foto cortesía de Liisa Tino.

Esta obra se lleva a cabo en un contexto social hostil hacia las personas con discapacidades. “Nuestro país aún no entiende qué es la discapacidad. No los ven como personas, creen que no pueden hacer nada”, expresó Martínez, quien elogió el avance de Chile en esta área y, especialmente, el trabajo de nuestra institución de misericordia, en la que se rehabilita integralmente a pacientes diagnosticados con parálisis cerebral. 

Ambas charlas se dieron durante la visita de las representantes de la institución a Casa Betesda y otras dos fundaciones chilenas de rehabilitación. El objetivo fue conocer y aprender las mejores prácticas que se realizan en nuestro país. 

Lilian Rosin y Jamielynn Tinkey fueron también parte del equipo de Hogares Luteranos El Buen Pastor que nos visitó.

Agradecemos a las representantes de esta institución por dedicarnos su tiempo para aprender y además compartir con nosotros sus experiencias.

*Redacción: Moisés G. Hernández


Casa Betesda se sostiene gracias al apoyo financiero de instituciones que han hecho posible mantener nuestras puertas abiertas.

Si deseas colaborar con nosotros, escríbenos al e-mail fundacioncasabetesda@gmail.com, o comunícate a los teléfonos +56 998264664 y +56 2 32709314.

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Casa Betesda devuelve la esperanza a familias de personas con discapacidad

Casa Betesda devuelve la esperanza a familias de personas con discapacidad - En la foto, el pastor Cristian Rautenberg, director ejecutivo del centro de rehabilitación integral para personas con parálisis cerebral

El Centro Casa Betesda además de atender y cuidar a la persona con discapacidad, le devuelve a la familia del paciente la esperanza que ya había perdido.

“Lo que ocurre es que las familias ya perdieron la esperanza, porque no hay atención y rehabilitación a cierta edad, y por eso dejan de buscar”, expresa Cristian Rautenberg, director ejecutivo de nuestro centro de rehabilitación integral.

Rautenberg explica que una de las realidades que impulsó la creación del centro fue que en Chile hay “muy poca atención luego de los 25 años de edad” para personas con parálisis cerebral y problemas neuromotores severos.

Fundaciones como Teletón, por ejemplo, reciben pacientes hasta la edad de 18 años; Alter Ego, hasta los 25 años, y otras organizaciones hasta los 26, “pero luego no hay nada o muy poco en cuanto a un trabajo de rehabilitación clínica”, acota el directivo.

En Casa Betesda se reciben a personas mayores de 16 años de edad, e incluso a pacientes que superan las cuatro décadas de vida.

Esta apertura del centro permite, según Rautenberg, que la familia del paciente “también tenga nuevas oportunidades”, es decir, la posibilidad de trabajar, de generar recursos, e incluso de descansar, “porque cuidar a una persona con discapacidad requiere de mucha energía”.

Atención individual para personas con discapacidad

Una vez que ingresa al centro de rehabilitación integral, al paciente se le hace un plan de atención anual individual, con un objetivo a lograr en ese plazo.

En el centro trabaja un personal fijo y remunerado compuesto de tres terapeutas, una educadora diferencial y una asistente. Además, gracias a un convenio establecido con la Universidad Central de Chile, se cuenta con el apoyo de dos estudiantes que realizan su práctica profesional.

Las personas con diagnóstico de parálisis cerebral o alguna otra discapacidad neuromotora severa, reciben atención en kinesiología, para la rehabilitación muscular; fonoaudiología, para la deglución y comunicación aumentativa, y terapia ocupacional, para adquirir las funciones básicas, como por ejemplo, comer o bañarse.

Gracias a estas terapias, recientemente un paciente de 31 años de edad pudo adquirir, en solo un mes, la habilidad de desvestirse.

Joanna Reyes, paciente diagnosticada con parálisis cerebral, es un testimonio de los resultados positivos del centro

Casa Betesda tiene la capacidad de atender 16 pacientes de manera simultánea cada día. En la actualidad, recibe a 15 pacientes (7 diarios y 9 ambulatorios).

Los pacientes ambulatorios son personas que han sufrido algún trauma (un accidente laboral o automovilístico, por ejemplo) y asisten a nuestro centro para recibir alguna terapia puntual.

Casa Betesda devuelve la esperanza a familias de personas con discapacidad - En esta segunda foto, el pastor Cristian Rautenberg, director ejecutivo del centro de rehabilitación integral para personas con parálisis cerebral
“Queremos que nuestros pacientes sean independientes
y puedan cumplir sus sueños”, dice Rautenberg.

El funcionamiento del centro de rehabilitación es posible gracias al aporte (que finaliza este año) de la organización internacional Lutheran World Relief. “Estamos creciendo en el apoyo local, y nuestro desafío primordial es conseguir apoyo para los gastos operacionales para que podamos seguir pagando a los profesionales, y también que más familias y personas se atrevan a venir a solicitar una evaluación clínica del centro”, afirma Rautenberg.

Casa de misericordia

El nombre de Betesda, que significa “casa de misericordia”, proviene del pasaje bíblico de Juan 5:1-16, que relata cómo Jesús sanó a un paralítico en Jerusalén que llevaba mucho tiempo enfermo esperando un milagro.

Nuestro centro de atención y rehabilitación integral, que comparte el terreno con la capilla temporal de la Iglesia Luterana Confesional “La Cruz de Cristo”, en La Florida, comuna del sur de Santiago, nació por la sensibilización de los miembros de esa congregación en cuanto a las personas con discapacidad. Los dos hijos de Rautenberg (también pastor luterano) y su esposa Ethel son especiales.

El nombre de Betesda, que significa “casa de misericordia”, proviene del pasaje bíblico de Juan 5:1-16, que relata cómo Jesús sanó a un paralítico en Jerusalén que llevaba mucho tiempo enfermo esperando un milagro.

Esta casa de misericordia abrió sus puertas en septiembre de 2017 -tres años antes de lo previsto- con un solo paciente. El 2018 lo cerró con 35 personas atendidas a lo largo de ese año.

La visión de Casa Betesda es rehabilitar de forma integral, es decir, tanto físicamente, como espiritualmente.

Es por ello que, además de las terapias mencionadas, a los pacientes se les imparte clases de música, inglés, cocina y artes, y participan en devociones diarias en las que se reflexiona en la Palabra de Dios.

“Queremos que nuestros pacientes sean independientes y puedan cumplir sus sueños. Y que las familias mejoren”, afirma Rautenberg.

*Redacción: Moisés G. Hernández


Casa Betesda se sostiene gracias al apoyo financiero de instituciones que han hecho posible mantener nuestras puertas abiertas.

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